BOVET, MAISON DE EXCEPCIÓN Los guardatiempos BOVET se caracterizan por una decoración de una calidad y una magnificencia extraordinarias. El trabajo de los relojeros se enriquece con perlas, piedras preciosas, pinturas en miniatura y grabados. El arte es llevado al extremo con la preciosa decoración de los movimientos. Los grabados son tan sofisticados que la Maison fue la primera en descubrirlos a través de un fondo transparente. En 1824, BOVET empezó a producir parejas de relojes idénticos, una idea concebida por Edouard Bovet para adaptarse a la cultura china, donde la simetría está muy presente. Una serie de estos productos idénticos se decoró con unas pinturas en miniatura perfectamente especulares.


Los guardatiempos producidos por la Manufactura de Fleurier eran tan generosamente decorados, como fiables y cuidados. Edouard Bovet abrió dos sucursales en China, una en Cantón y otra en Shanghái. La Maison alcanzó un enorme prestigio, hasta el punto de entrar en el vocabulario chino como nombre común: pronunciado “Bo-Wei” significa reloj de calidad. Los chinos llegaron a utilizar los guardatiempos BOVET – un valor seguro – como instrumento de cambio en tiempos de inestabilidad.


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